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Por qué los esfuerzos de Rusia y China para poner fronteras a internet suponen el fin de la red tal y como la conocemos

En 2010, una delegación de países, incluidos Siria y Rusia, acudió a una agencia de Naciones Unidas con un extraño pedido: inscribir fronteras soberanas en el mundo digital.

«Querían permitir que los estados asignaran direcciones de internet nación por nación, en la forma en que los códigos de país se asignaron originalmente para los números de teléfono», explica Hascall Sharp, un consultor independiente de política de Internet.

Después de un año de negociaciones, la solicitud quedó en nada: crear tales límites habría permitido a los gobiernos ejercer estrictos controles sobre sus propios ciudadanos, violando el espíritu abierto de internet como un espacio sin fronteras, libre de los dictados de cualquier entidad individual.

Casi una década después, ese espíritu sin fronteras de internet parece un recuerdo singular.

Los gobiernos que salieron de Naciones Unidas con las manos vacías no abandonaron la idea de poner un muro alrededor de su terreno del ciberespacio.

Simplemente han pasado la última década buscando mejores formas de lograrlo.

De hecho, Rusia ya está explorando un enfoque novedoso para crear una frontera el mundo digital: el mes pasado aprobó dos proyectos de ley que obligan a adoptar medidas tecnológicas y legales para aislar el internet ruso.

Es solo un caso de un número cada vez mayor de países que se han cansado de la red troncal de internet controlada por Occidente.

Y si bien los esfuerzos del Kremlin no son el primer intento de asegurar exactamente qué información puede o no puede ingresar a un país, su enfoque es una desviación fundamental de los esfuerzos pasados por una red común.

«Este caso es diferente. Las ambiciones de Rusia son ir más lejos que cualquiera, con las posibles excepciones de Corea del Norte e Irán en la fractura del internet global», comenta Robert Morgus, analista de ciberseguridad de la Fundación New America.

¿Qué pasa con el internet abierto?

Es sabido que algunos países están descontentos con la coalición occidental que tradicionalmente ha tenido el dominio sobre la gobernanza de internet.

No son solo las filosofías expuestas por Occidente las que las preocupan, sino la forma en que esas filosofías se convirtieron en la arquitectura de la red, que está diseñada para asegurar que nadie pueda evitar que alguien le envíe algo a nadie.

Los problemas que surgen de esto no solo afectan a los regímenes autoritarios.

Cualquier gobierno podría estar preocupado por la difusión de información maliciosa, como los virus que llegan a las instalaciones militares o a las redes de agua y energía o las noticias falsas que influyen en el electorado.

Rusia y China fueron más tempranas que otras en comprender el impacto potencial que un ecosistema de información abierto tendría en los seres humanos y en la toma de decisiones, especialmente a nivel político.

Su criterio, según Morgus, era que los ciudadanos de un país son tan parte de la infraestructura como las centrales eléctricas y, por tanto, necesitan estar «protegidos» de la información maliciosa que los afecta, en este caso noticias falsas (en lugar de virus informáticos).

Pero no se trata tanto de proteger a los ciudadanos como de controlarlos, según explica Lincoln Pigman, un experto en Rusia en la Universidad de Oxford.

Primeras señales

Rusia y China comenzaron a hablar públicamente sobre el «internet soberano» alrededor de 2011 o 2012, luego de que las redes sociales fueran un espacio de organización contra regímenes autoritarios durante la llamada primavera árabe.

Convencida de que estas revueltas habían sido provocadas por los estados occidentales, Rusia trató de evitar que influencias perturbadoras llegaran a sus ciudadanos, creando esencialmente controles en sus fronteras digitales.

Pero la soberanía de internet no es tan simple como aislarse de la red global.

«En países con una conectividad rica y diversa, sería prácticamente imposible identificar todos los puntos de ingreso y egreso», señala Paul Barford, experto en informática de la Universidad de Wisconsin en Madison.

Incluso si Rusia pudiera encontrar de alguna manera todo el hardware por el cual la información viaja dentro y fuera del país, no les sería muy útil cerrar estos grifos, a menos que también estén contentos de estar separados de la economía mundial.

Internet es ahora una parte vital del comercio global y Rusia no puede desconectarse de este sistema sin dañar su economía.

El truco, sin embargo, es mantener algunos tipos de información libremente mientras se obstaculizan a otros.

El caso chino

El líder en la censura de contenido problemático de internet ha sido tradicionalmente China.

Su escudo, también conocido como el Gran Cortafuegos de China, utiliza filtros para bloquear de manera selectiva ciertas direcciones de Internet, ciertas palabras, direcciones de IP, etc.

Esta solución no es de ninguna manera perfecta: está basada en programas informáticos, lo que significa que los programadores pueden diseñar softwares adicionales para evitarlos.

Gran parte de la ventaja de China también se debe a las conexiones físicas en las que se basa internet.

Y es que Pekín, que sospechó de la nueva tecnología occidental desde el principio, solo permitió que se construyeran muy pocos puntos de entrada y salida del internet global dentro de sus fronteras, mientras que Rusia inicialmente fue bastante acogedora del auge de red global.

Ahora está plagada de interconexiones, mientras China tiene menos fronteras digitales que vigilar.

Así, Rusia no puede darse el lujo de convertir su red en un internet corporativo.

Sin embargo, ha tomado medidas recientes para intentar controlar lo que circula dentro de sus fronteras.

Los intentos rusos

Para sentar las bases para esto, el Kremlin se pasó años promulgando leyes que obligan a las empresas internacionales a almacenar todos los datos de los ciudadanos rusos dentro del país, lo que hace que algunas empresas, como LinkedIn, se bloqueen cuando se niegan a cumplirlo.

«Si Rusia tiene éxito en sus planes, no habría ninguna necesidad de filtrar la información internacional. El tráfico de internet ruso simplemente nunca tendría que salir del país», señala Morgus.

«Eso significa que lo único a lo que los rusos, o cualquiera, podrían acceder dentro de Rusia es la información que está alojada en suelo ruso, en servidores que se encuentren físicamente en el país. Eso también significaría que nadie puede acceder a la información externa, ya sea su dinero en efectivo en otro país o a Amazon para comprar una bufanda», agrega.

La mayoría de los expertos reconocen que el principal objetivo de Rusia al hacer esto es aumentar su control sobre sus propios ciudadanos.

Pero la acción puede tener consecuencias globales también.

Y es que, aunque los enfoques adoptados por Rusia y China son demasiado costosos para que los emulen los países más pequeños, eso no significa que no puedan influir en ellos.

«La difusión, en particular de las políticas represivas o de la arquitectura de internet no liberal, es como un juego de imitación», dice Morgus.

Así, los vecinos de Rusia, como las repúblicas de Asia Central, podrían aprovechar la arquitectura digital de Moscú para conectarse a la versión rusa de Internet.

Los decisores digitales

La lista de países que se sienten atraídos por una gobernanza de internet más autoritaria parece estar creciendo.

Israel, por ejemplo, se encuentra cuidadosamente entre los dos extremos, según señalaron Morgus y sus colegas Jocelyn Woolbright y Justin Sherman en un artículo publicado el año pasado.

Los investigadores descubrieron que en los últimos cuatro años, los gobiernos «decisores digitales» (Israel, Singapur, Brasil, Ucrania, India, entre otros) se han dirigido hacia un enfoque más soberano y cerrado de la información.

Incluso Corea del Sur, a pesar de su reputación como nación abierta y global, ha desarrollado una técnica innovadora para combatir la información ilegal en línea.

Pero ¿pueden realmente estos países copiar el modelo de China o Rusia?

Los medios tecnológicos de China para la soberanía son demasiado idiosincráticos para que los sigan países más pequeños; mientras los rusos aún no están completamente probados.

Ambos cuestan un mínimo de cientos de millones de dólares para configurar.

Dos de los mayores países «decisores digitales», Brasil e India, han buscado durante mucho tiempo una forma de lidiar con elinternet global que no se basa en los «valores abiertos» de Occidente ni en las intranets nacionales cerradas.

«Su internet y sus valores políticos están en medio del espectro», sostiene Morgus.

Durante la mayor parte de la última década, ambos han tratado de encontrar una alternativa viable a las dos versiones opuestas de internet que vemos hoy.

Iniciativa Nueva Ruta de la Seda

Algunos creen que China intentará promover su modelo de control de internet a través de su proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, que busca conectar Asia con Europa y África mediante la construcción de una vasta red de corredores terrestres, rutas marítimas e infraestructura de telecomunicaciones.

Según estimaciones del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, Pekín ahora participa en unos 80 proyectos de telecomunicaciones en todo el mundo, que van desde tender cables hasta construir redes centrales en otros países.

«El tema de la infraestructura es muy importante para estos planes (de un internet controlado por los gobiernos)», dice Sim Tack, analista del grupo de inteligencia Stratfor.

Una de las posibilidades es un escenario en el que una cantidad suficiente de estos países se unan a Rusia y China para desarrollar una infraestructura similar, hasta el punto en que puedan sostenerse mutuamente sin hacer negocios con el resto del mundo.

Esto implicaría que podrían aislarse de la red occidental.

Las naciones más pequeñas podrían preferir un internet construido alrededor de un estándar no occidental y una infraestructura económica construida alrededor de China podría ser la «tercera vía» que permita a los países participar en una economía semi-global.

Maria Farrell, de la organización de la campaña por la libertad en internet Open Rights Group, no cree que esa posibilidad sea demasiado exagerada, aunque el internet separado puede tomar una forma ligeramente diferente.

«Lo que China ha hecho es juntar un conjunto completo no solo de tecnología, sino también sistemas de información, capacitación sobre censura y leyes para la vigilancia. Es el kit completo, las leyes y la capacitación para ejecutar una versión china de Internet», comenta.

Contagio occidental

Pero más allá de lo que se piensa, China y Rusia no son los únicos.

«Cada vez más y más países occidentales se ven obligados a pensar qué significa eso de soberanía en internet», dice Tack.

A raíz de la reciente intromisión rusa en las elecciones de EE.UU. y la práctica bien documentada por parte del Kremlin de sembrar la discordia en las redes sociales occidentales, muchos políticos se dieron cuenta de que el internet abierto y gratuito podría dañar la democracia en sí misma.

«El aumento paralelo del populismo en Estados Unidos y en otros lugares, junto con las preocupaciones sobre el colapso del orden internacional liberal, hizo que muchos de los defensores del internet abierto y tradicional se recluyeran dentro de sus conchas», señala Morgus.

Milton Mueller, quien dirige el proyecto de Gobernanza de internet en la Universidad Georgia Tech en Atlanta, asegura que uno de los peores ejemplos que ha visto en ese sentido es un proyecto de ley británico.

La idea de Reino Unido es crear un regulador independiente, encargado de establecer buenas prácticas para las plataformas de internet y sancionar a los que no las cumplan.

Estas «buenas prácticas» limitan temas como pornografía de venganza, delitos de odio, acoso, trolling o desinformación.

Recientemente, Facebook ha capitulado ante la creciente presión al pedir que sean las regulaciones gubernamentales las que determinen, entre otras cosas, lo que constituye contenido dañino: «discurso de odio, propaganda terrorista y más».

Google está trabajando en proporcionar un internet abierto en occidente (que pueda abrirse a los gobiernos de vez en cuando) y un motor de búsqueda censurado en el Este.

«Sospecho que siempre habrá una tensión entre los deseos de limitar la comunicación, pero no limitar los beneficios que la comunicación puede brindar», considera Conrad.

Así, el internet abierto que sus primeros creadores soñaron parece que ya dejó de existir.

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Chile

Chile da por muertos los 38 pasajeros del avión perdido rumbo a la Antártida

Foto: Fuerza Aérea de Chile

Foto: Fuerza Aérea de Chile

Tres días después de que desapareciera un avión militar tipo Hércules C-130, las Fuerzas Armadas de Chile (FACH) dan por fallecidos a las 38 personas que viajaban en esta, según comunicó el comandante en jefe de la institución, Arturo Merino.

Merino ha asegurado que “cuando mueren 38 compatriotas lo menos que uno puede hacer es encontrar la verdad”. “Eso hay que hacerlo contra viento y marea”, indicó el militar desde la base aérea Chabunco de la ciudad de Punta Arenas, en el extremo sur de Chile continental, centro de operaciones de las labores de búsqueda.

“Las condiciones de los restos encontrados del avión hacen prácticamente imposible que existan sobrevivientes a este accidente aéreo”, añadió Merino, quien estaba acompañado por el ministro de Defensa, Alberto Espina.

Espina tomó la palabra para decir que “cuarenta y ocho horas después (de su desaparición), gracias a Dios, hemos encontrado al avión”.

Chile de luto

Restos del avión y humanos fueron hallados en la “zona tres” de la búsqueda, que abarca un área de 30 kilómetros de radio.

En las labores trabajaron 23 aeronaves y 14 barcos de varios tamaños y cedidos por diversos países de la región.

Hasta el momento se han encontrado restos de esponja de una de las alas, el tren de aterrizaje, una rueda de respuesto, parte del sistema de carga de combustible y trozos de tela que corresponden a recubrimientos de la cabina.

Se encontraron también dos bolsos, mochilas y un zapato que serían de los ocupantes del avión.

“Junto con los restos de las partes del avión, se han encontrado restos de seres humanos que lo más probable es que sean parte de quienes viajaban en el avión C-130”, añadió Merino.


Fuente: lr21

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Bolsonaro

Jair Bolsonaro podría tener cáncer de piel

Foto: Antonio Cruz/ Agência Brasil

Foto: Antonio Cruz/ Agência Brasil

El presidente brasileño, el ultraderechista Jair Bolsonaro, podría tener cáncer de piel según dijo a periodistas al salir del hospital de la Fuerza Aérea.

En dicho centro médico se sometió a una serie de exámenes y análisis el miércoles por la tarde, según consignó la agencia estatal de noticias Agencia Brasil. Según esta, el mandatario se hizo un procedimiento en la oreja izquierda para ver si existe la posibilidad de tener el cáncer.

“Hay un posible cáncer de piel. Tengo la piel blanca, he pescado mucho en mi vida, he hecho mucha actividad. Por lo tanto existe la posibilidad de un cáncer de piel”, dijo a periodistas que lo esperaban en el Palacio Planálto. Tenía un parche en una oreja de donde le extrajeron un lunar.

Lesiones en la piel

Al presidente le retiraron además algunas berrugas en la cara y se le practicaron crioterapia en el pecho y el antebrazo, todas causadas por la acumulación de una cantidad excesiva de horas al sol.

A pesar de todo dice sentirse con buena salud pero canceló un viaje que tenía programado a Salvador de Bahía para descansar después de la jornada con los médicos.

 


Fuente: lr21

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Mundo

Los costes sociales y territoriales de tener la monarquía en España

El presidente español, Pedro Sánchez (izq) saluda a Felipe VI de España. Foto: Twitter / Casa Real Española

El presidente español, Pedro Sánchez (izq) saluda a Felipe VI de España. Foto: Twitter / Casa Real Española

A raíz de los artículos de Pablo Iglesias (¿Para qué sirve hoy la monarquía?) y Javier Cercas (¿Para qué sirve hoy la república?) publicados en El País (el primero, a favor de que se establezca en España una república, y el segundo, a favor de que se mantenga la monarquía borbónica en España) se ha reavivado un debate en este país sobre los pros y los contras de sustituir el sistema monárquico por el republicano. Las tesis de Javier Cercas (muy comunes entre los que favorecen mantener la monarquía en España) es que tal institución ha permitido a España tener un desarrollo democrático y económico con el que ha alcanzado un grado de madurez homologable al de otras democracias existentes en Europa. Le faltaba añadir (como hace el establishment político-mediático del país) que el establecimiento de la monarquía fue uno de los mayores éxitos de la Transición (considerada como modélica) de una dictadura a una democracia. Se indica que tal democracia fue, en gran parte, el resultado de la decisión de Juan Carlos I, que a pesar de haber sido nombrado por el dictador Franco, abandonó los poderes dictatoriales y se transformó así en un monarca más en Europa, como existen en Suecia, Noruega, Dinamarca y el Reino Unido. Esta homologación de monarquías es un punto que acentúa Cercas en su defensa de la permanencia del sistema monárquico en este país. Al referirse a aquellas monarquías, en países bien conocidos (sobre todo los tres primeros) por su desarrollo social y madurez democrática, Cercas intenta demostrar que un sistema monárquico no tiene por qué ser un anacronismo ni representar tampoco un obstáculo para que un país prospere y garantice bienestar a su población.

Hasta aquí los argumentos que los monárquicos esgrimen en defensa de la monarquía borbónica. Pero Cercas, que se define de izquierdas y republicano, va más allá e indica incluso que el Estado monárquico español es, en realidad, el continuador de la II República y de la causa republicana, aplaudiendo la heroicidad y compromiso con la democracia de los luchadores republicanos, realidad reconocida y promovida por el rey Felipe VI, como atestigua su homenaje a la famosa brigada Nueve republicana española, que liberó la ciudad de París al final de la II Guerra Mundial (homenaje que ocurrió, por cierto, en Francia, pero no en España).

La evidencia es contraria a las tesis de Cercas: el Estado monárquico ha contribuido al subdesarrollo social de España

Veamos primero si la monarquía ha favorecido el desarrollo democrático y el bienestar implícito que debe conllevar. Y para evaluarlo, tenemos que subrayar que la monarquía es el eje de un sistema de poder institucional centrado en el Estado, diseñado por el dictador para garantizar la continuidad del dominio de las fuerzas conservadoras sobre los aparatos de dicho Estado. Hay que recordar que durante la Transición no hubo una ruptura con el Estado anterior, ni hubo un cambio de los altos funcionarios del Estado que habían jugado un papel clave en el régimen dictatorial anterior. Desde las Fuerzas Armadas hasta la judicatura, pasando por los aparatos de seguridad, siguieron dominados (y, a mi modo de ver, continúan dominados) por una cultura de gobierno profundamente conservadora. Tres ejes ideológicos de esta cultura fueron (1) un nacionalismo extremo heredero de un imperio, (2) fundamentado en una estructura de poder radial centrada en la Capital del Reino, y (3) reforzado con un catolicismo excluyente, promovido por una institución, la Iglesia Católica, siempre próxima y defensora de los intereses económicos y financieros del país. El nacionalcatolicismo imperante durante la dictadura había sido la expresión extrema de esta cultura.

Ni que decir tiene que la presión popular, y muy en particular el movimiento obrero, jugó un papel esencial en forzar una transición en la que las fuerzas democráticas pudieron modificar ese Estado, pero no lo suficiente para establecer una discontinuidad con el anterior. Y la monarquía, impuesta por la dictadura, era la garantía de que los poderes económicos y financieros continuaran dominando, o al menos ejerciendo una enorme influencia, en las instituciones del Estado. Hay miles de indicadores sobre ello. La persistencia del Valle de los Caídos como monumento al régimen fascista a pesar de más de cuarenta años de democracia es uno de ellos.

Pero no es solo el Valle de los Caídos el que refleja el enorme poder de la clase dominante heredera del régimen anterior, y cuyo eje central es la monarquía. ¿Cómo se explica Cercas que en más de cuatro décadas de período democrático, España continúe teniendo uno de los Estados del Bienestar menos desarrollados de la Unión Europea de los Quince (UE-15)? ¿O que tengamos las desigualdades más grandes, o uno de los sistemas educativos y sanitarios más polarizados por clase social de tal comunidad? ¿O que el sistema fiscal esté entre los más regresivos, con uno de los ingresos al Estado más bajos? ¿O que el gasto público social sea tan bajo? La causa, bien documentada, de cada uno de estos hechos es que las relaciones de poder dentro del Estado están muy sesgadas a favor de las fuerzas conservadoras del país. El gran retraso social de España está basado en esta realidad. Miren los datos y lo verán (ver mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias, Anagrama, 2006). El conservadurismo de las instituciones del Estado se basa, precisamente, en la estructura institucional de poder cuyo eje es la monarquía.

La monarquía y la cultura del Estado que perpetúa favorecen el sistema radial y no policéntrico del Estado español

Este hecho también explica el otro gran problema (además del subdesarrollo social) sin resolver que existe en España y que es el tema territorial. El Estado monárquico borbónico ha sido el mayor promotor de una España uninacional, radial, centrada en la Capital del Reino, oponiéndose a una España plurinacional, poliédrica, sin ningún tipo de pleitesía y con pleno desarrollo de la soberanía popular en su totalidad y en cada uno de sus componentes. Y es la gran resistencia a aceptar la plurinacionalidad de España la que está creando la otra gran crisis, la crisis territorialLa evidencia de ello es también abrumadora. Es fácil ver que en lugar de la tan manoseada y falsa reconciliación, lo que estamos viendo son las consecuencias de una transición que distó mucho de ser modélica, pues el bando vencedor de la llamada Guerra Civil continúa dominando la vida política, económica y mediática de este país. Los escasos y tímidos intentos de recuperar la historia de España, corrigiendo las enormes tergiversaciones que todavía se enseñan en sus instituciones educativas y mediáticas, han sido abortados para supuestamente evitar que se abran de nuevo las heridas, asumiendo que se habían cerrado (es decir, que se había reconocido a las víctimas y sancionado a los victimizadores). Es más que probable que si el bando republicano hubiera ganado la Guerra Civil, hoy España sería más democrática, más justa y más social, y menos uninacional, menos radial y más policéntrica y plurinacional de lo que lo es hoy. Hay que recordar que el golpe militar (que venció debido al apoyo de los regímenes nazi alemán y fascista italiano) del 1936, fue apoyado por la clase dominante que incluía desde los propietarios y gestores de los mayores medios de producción, distribución y financieros, para evitar las muy necesarias reformas de la propiedad propuestas por una alianza de fuerzas progresistas (el Frente Popular) que habían afectado sus intereses así como los de la Iglesia, que habían siempre proveído el marco ideológico que sostenía una sociedad enormemente represiva. La evidencia de ello es abrumadora. El fin de la República y el mantenimiento de la monarquía en España tenía como objetivo mantener los intereses y beneficios de las clases dominantes en España, que fueron las vencedoras de la definida como Guerra Civil, intereses que, en general, se han mantenido bajo el Estado monárquico actual.

No es sorprendente, pues, que en España (uno de los países con desigualdades sociales más acentuadas en la UE-15) a mayor nivel de renta, mayor popularidad de la monarquía. Ni tampoco es sorprendente que la monarquía sea ampliamente impopular en Catalunya y en el País Vasco, pues el uninacionalismo característico de la monarquía y de los golpistas (que se definían como los nacionales) afectó especialmente a las naciones excluidas en aquella visión. Y tampoco es sorprendente que a mayor sesgo derechista del partido político, mayor es el apoyo a la monarquía, siendo la ultraderecha franquista, Vox, la más monárquica de todas las derechas (siendo este partido también el más ultraneoliberal, la ideología dominante y favorecida por las clases pudientes del país).

Es importante señalar que la mayoría de españoles está a favor de un referéndum sobre la posibilidad de instaurar una república, siendo los jóvenes los más favorables a ello. Concretamente, un 63% de los españoles entre 25 y 34 años, un 58% entre 15 y 24, quieren votar para decidir democráticamente sobre dicha cuestión. Y como era de esperar, los votantes de los partidos de izquierdas son mucho más favorables (IU 91%, Podemos 86% y el PSOE 57%) a este referéndum que no los de las derechas (C’s 33% y PP 25%), esto según una encuesta realizada entre marzo y abril de 2018 en la que no se incluía a Vox, aunque no sería de extrañar que este porcentaje no llegara a un 5% de sus votantes.

¿Es la monarquía borbónica equiparable a las monarquías escandinavas o británica?

Lo cual me lleva a la segunda tesis de Cercas. Repito que la monarquía borbónica española fue resultado de la victoria del bando vencedor de la Guerra Civil. No así en aquellos países donde la monarquía está enraizada en las luchas que el país, como colectivo, realizó. El dictador de uno de los regímenes más crueles que hayan existido en Europa, el general Franco, nombró al Rey Juan Carlos y promovió la monarquía borbónica, cuya continuo apoyo a las fuerzas más reaccionarias del país había sido una constante en su historia. La naturaleza de dicha monarquía borbónica, y su identificación con las clases dominantes españolas, desde que triunfó el golpe militar, (habiendo ejercido gran represión para mantener su dominio), contrasta con las monarquías en los países citados. Son monarquías que están enraizadas en un apoyo de las clases populares, sobre todo en momentos clave, como durante la II Guerra Mundial, y que representan (así son percibidas) a la gran mayoría de la población. El porcentaje de ciudadanos favorables a la abolición de la monarquía en aquellos países es mucho menor que no en España, donde la restauración de la monarquía fue el fruto de la victoria de un bando. La diferencia entre esta y aquellas monarquías no puede ser mayor.

Una última observación: el estilo insultante de Cercas

A nivel personal, tengo que admitir que nunca me gustaron los escritos de Javier Cercas. Hijo de una familia que apoyó la dictadura (según propia confesión), por lo visto, quiso corregir su pasado escribiendo una novela en la que el protagonista era un republicano que, en un intento por hacerlo parecer atractivo, lo presenta como un tipo muy campechano, que vive en campings y que toca el trasero de las monjas (amistosamente) cuando está ingresado en la residencia de ancianos. Sin pretenderlo, fue una novela profundamente ofensiva. Soy hijo de perdedores de la Guerra Civil, represaliados por el fascismo, y me ofendió.

Algo semejante ocurre en su artículo citado anteriormente, donde adopta un tono casi pedante, dándole lecciones a Pablo Iglesias, sugiriéndole que deje de criticar al rey  y que se dedique, en su lugar, a resolver los problemas de la población (algo que, supuestamente, no está haciendo). En otras palabras, “Pablo, dedícate más a resolver los grandes problemas y deja al rey en paz” (cosa que el rey le agradeció en público, interviniendo, por cierto, en política, algo que, según la sacrosanta Constitución, no le está permitido). Ni por un momento pensó que el rey representa una estructura de poder conservadora, heredada del régimen anterior, que está obstaculizando la resolución del problema social y territorial. Viví en Suecia y en Gran Bretaña durante mi largo exilio y no me imagino a los Reyes de aquel país interviniendo en política como lo han hecho e hicieron los Reyes Juan Carlos y Felipe VI en nuestro país. Y tampoco me imagino que los monarcas suecos o británicos hubieran expresado desaprobación o disconformidad hacia un partido o partidos que el monarca percibe contrarios a su permanencia en el poder, acusándoles de no obedecer la Constitución, olvidando con dicha acusación que tales fuerzas conservadoras la están desobedeciendo diariamente, saltándose a la torera todos los capítulos sociales de tal documento. Estas fuerzas solo ven en la Constitución española la defensa de la unidad de España, eslogan que ya utilizaron para justificar el golpe militar de 1936 y que ahora utilizan de nuevo para evitar los cambios profundos que necesita el país. En realidad, no están defendiendo la unidad de España, sino la visión clasista y uninacional de esta. A mi padre, los tribunales lo juzgaron y reprimieron por ser “rojo” y “separatista”, cuando en realidad era un maestro progresista que enseñaba los valores republicanos de libertad, igualdad y fraternidad a la juventud de este país. Y en cuanto a separatista, no tenía nada de ello. Amaba y dio su vida por una España republicana, más justa y solidaria, plurinacional y poliédrica. Para alcanzarla, será necesaria en España la sustitución del sistema monárquico y de la estructura de poder económico y financiero, religioso e ideológico que lo sustentan, y que están obstaculizando el mejoramiento de la calidad de vida y el bienestar de las clases populares de los distintos pueblos y naciones de España, que representan la mayoría de la población española.


Fuente: lr21

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